martes, 30 de noviembre de 2010

El caleidoscopio

Lo irremplazable, lo inamovible, lo azul, la alegría,

lo irrecuperable, el abismo, el puente, la madeja roja,

el atrapa-sueños, la guitarra,

lo que soy, lo que fui, lo que no seré.

El domingo, las películas a medias,

la cinta y muchos papeles en las paredes,

mi correa de colores, los lentes oscuros,

el vino, el sofá, la brújula,

el caleidoscopio, el tambor, los libros,

el periodico, la piedra y la punta del zapato,

la cuerda floja, el vagón de tren...

en todo caso, vos.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Para una espeleología a domicilio




Con la más convencional de las sonrisas, Barba Azul ordena: "Jamás abras esa puerta".

A la luz de figuras arquetípicas toda prohibición es un claro consejo: abre la puerta, ábrela ahora mismo. La puerta está bajo tus párpados, no es historia ni pofecía.


Pero hay que llegar a verla, y para verla propongo soñar puesto que soñar es un presente desplazado y emplazado por una operación exclusivamente humana, una saturación de presente, un trozo de ámbar gris flotando en el devenir y a la vez aislándose de él en la medida en que el soñante está en su presente, que concita fuera de todo tiempo o espacio kantianos las desconcertadas potencias del su ser.


La puerta espera al alcance de la mano. No hay más que abrirla ("Jamás abras esa puerta", dijo Barba Azul) y la manera es ésta: Hay que aprender a despertar dentro del sueño, imponer la voluntad a esa realidad onírica de la que hasta ahora sólo se es pasivamente autor actor y espectador. quien llegue a despertar a la liberytad dentro de su sueño habrá franqueado la puerta y accedido a un plano que será por fin un novum organum.


Vertiginosas secuelas se abren aquí al individuo y a la raza: la de volver de la vigilia onírica a la vigilia cotidiana con una sola flor entre los dedos, tendido el puente de la conciliación entre la noche y el día, rota la torpe máquina binaria que separaba a Hipnos de Eros. O más hermosamente, aprender a dormirse en el corazón del primer sueño para llegar a entrar en un segundo, y no sólo eso: llegar a despertar dentro del segundo sueño y abrir así otra puerta, y volver a soñar y despertarse dentro del tercer sueño, y volver a soñar y a despertar, como hacen las muñecas rusas.


"Jamás abras esa puerta", dice Barba Azul.

¿Qué harás tu, animula vagula blandula?
"Último Round" .J.C

martes, 1 de junio de 2010

One way Love

Tarjeta postal de unas palmeras bajo un letrero de WordArt con el nombre de alguna ciudad norteamericana, es decir, tristeza, o más precisamente (como diría Pessoa), desasosiego.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Joaquín: Vos, me matás...


Joaquín, Pancho, Mara....Sois todo un éxito! que deciros?

lunes, 24 de mayo de 2010

sábado, 1 de mayo de 2010

martes, 27 de abril de 2010

Primero.

Decirlo todo siempre es el principio del final.

domingo, 11 de abril de 2010

Página 96

No es posible garantizar cosas así! Después de todo, cuando tuviésemos todos los libros que necesitásemos, aún insistiríamos en encontrar el precipio más alto para lanzarnos al vacío. Pero necesitamos un respirador. Necesitamos conocimientos. Y tal vez dentro de un millar de años, podríamos enocontrar barrancos más pequeños desde los que saltar. Los libros están para recordarnos lo tontos y estúpidos que somos. Son la guardia pretoriana de César, susurrando mientras tiene lugar el desfile por la avenida: "Recuerda, César, que eres mortal." La mayoría de nosotros no podemos andar corriendo por ahí, hablando con todo el muendo, ni conocer todas las ciudades del mundo, pues carecemos de tiempo, de dinero o de amigos. Lo que usted anda buscando , Montag, está en el mundo, pero el único medio para que una persona corriente vea el novente y nueve por ciento de ello está en un libro. No pida garantías. Y no espere ser salvado por alguna cosa, persona, máquina o biblioteca. Realice su propia labor salvadora, y si se ahoga, muera, por lo menos, sabiendo que se dirigía hacia la playa.

R. Bradbury

martes, 6 de abril de 2010

Humor Negro


Me gustan tus ojos profundos, tu humor negro, tus manos suaves, tu cabello café enmarañado. Me gustas en blanco y negro y también a color. Me gusta tu humor negro, azul, amarillo y verde. Tu humor gris no lo soporto. Me gusta estar ahí, aquí, allí, a tu lado en tus noches tristes y frías y alegres y tus noches explosivas, noches catastróficas, noches caóticas, musicales, de hierba, de BobDylan, noches de papel. Las noches silencio me perturban, desconciertan, en ellas no logro llegar al centro del laberinto y encontrarte, me hacen sentir perdida, confundida, con frío. No se que busco pero se que lo encuentro cuando te encuentro, no se que quiero pero, ay!, como te quiero. Las palabras me nacen de aquí, abajo, a la izquierda, revientan en mi cabeza, quieren salir por la boca pero escapan por los dedos (torpes y poco ágiles traductores de la mente). Que le vamos a hacer entonces Mounstruo, si me parece que esto debe ser tan parecido al amor, debe ser hasta quizá un primo segundo del amor. Replanteo, re-escribo, no borro lo anterior. Tampoco borro el pasado, lo re-bosquejo, tomo los planos, los desempolvo y los pongo sobre el presente, que encajen, y así seguir por las mismas líneas y que la copia se parezca lo mejor posible (pero solo en las líneas bien definidas, no en aquellos borrones y salidas de márgen). Habrá algo mejor que este bien-estar? Habrá algo peor que este bien-estar?

Todo esto, simplemente, mi Humor Negro.