Cuando la realidad se torna tan real es difícil seguirle el ritmo. Busco puertas, agujeros, ventanas, trampolines, abismos y puentes. Sobre-vivo. Es algo así como tener el síndrome de Locked-in, donde un grito, un llanto, una alegría no son escuchados por nadie. Impotencia pura, ira extrema, angustia total.
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Menos mal tenemos arte para no morir de realidad.
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